El profesor comunicador
Los medios de
enseñanza son de gran ayuda en el proceso de enseñanza aprendizaje, pero no
debemos olvidar que somos nosotros, profesores, el elemento crucial en este
proceso instructivo, educativo y desarrollador. Es precisamente el profesor el
encargado de crear un ambiente favorable que promueva la necesaria relación entre los propios
estudiantes y entre ellos y el docente.
En nuestra opinión
el profesor desempeña un papel decisivo en engendrar y mantener la motivación
en el aula y el hecho de que se valga de ciertos recursos eficaces que
facilitan la transmisión y adquisición del conocimiento, como son los medios de
enseñanza, no significa que haya que permitir que su figura se vaya replegando
en el campo de la motivación, de lo cognitivo y de la gestión del proceso de
enseñanza aprendizaje.
El desarrollo
tecnológico, entre tantas cosas “maravillosas”, nos trajo el “data show o video beam” un recurso que
junto a la computadora nos brinda excelentes posibilidades para impartir una
clase. Pero nuestra apreciación, es que en los últimos tiempos muchos docentes
nos estamos convirtiendo en “Data dependiente”, cuestión esta que se ha
convertido en algo tan indispensable para algunos profesores, que si en el
momento de la clase aparecieran algún problema con este medio, la clase no se
imparte correctamente o simplemente se suspende.
Debemos resaltar
que una dependencia extrema o un sobre uso de este fabuloso medio, u otros, nos
puede conducir a perder o disminuir ciertas capacidades y habilidades que como
docente poseemos; mencionemos la memoria,
que como todos sabemos es una función que depende enteramente de su
entrenamiento, la concatenación de ideas,
habilidad que depende de su práctica constante y que repercute directamente en
una buena expresión oral, la creatividad e incluso la motivación, pudieran verse altamente
afectada por un mero modelo reproductivo de imágenes y lectura mecánica.
Como seres humanos
estamos dotados de recursos de comunicación únicos los cuales pueden ser
empleados en el aula para atraer la atención de los estudiantes, mantenerlos
motivados, demostrarle cuán importante es lo que están diciendo, e incluso para
controlar eficazmente su comportamiento.
Nuestra forma de
comunicación se pueden agrupar en dos categorías: verbales: voz (tono) y vocabulario y no verbales: contacto visual, expresiones faciales, gestos, postura
y movimientos.
Como docente
podemos involucrar a nuestros estudiantes en una buena clase simplemente por
medio de un correcto uso y explotación de estos elementos.
La voz: Por medio de ella
podemos mantener a los alumnos motivados o terriblemente aburridos, por citar
un ejemplo, un patrón suave, bajo y constante puede invitar a los estudiantes a
dormir, mientras que un tono de voz muy elevado podría decirle a nuestros estudiantes
que se tapen los oídos. La voz debe cubrir todos los rangos en dependencia de
la información y el momento de la clase.
Vocabulario: Un minuto en frente
de alguien que usa un discurso muy rebuscado, lleno de terminologías no
comunes, es suficiente para echarnos a dormir. Nada mantiene a un auditórium
más motivado que un discurso comunicativo y comprensible. Utilicemos un
lenguaje sencillo, asequible y acorde con el nivel de los interlocutores.
Contacto visual: Esforcémonos en
mantener nuestros ojos avivados, en movimientos y como tratando de verlo todo,
mira a tus estudiantes en la cara, hazlos sentir importante e incluidos en el
la clase. Pero no fijes por largo rato la mirada, esto suele ser dominante y
hostil.
Quien mira más
suele ser más amigable y placentero.
Expresiones faciales: El
conocimiento de expresiones no verbales nos pueden ayudar a tratar mejor a
nuestros estudiantes. Fruncir o bostezar son signos negativos que transmiten
desinterés, duda y desmotivación. Una sonrisa o señal de afirmación con la
cabeza, es siempre bienvenida, transmite confianza y rompe la barrera existente
entre el profesor y los alumnos, disipa cualquier criterio de que el profesor
es estricto, describe actitud amigable y suaviza cualquier rose.
Gestos: Las manos y brazos se pueden
usar para expresar acción, describir formas, estados, y movimientos. Un gesto
en forma de círculo indica “todos”. El brazo levantado con un dedo en alto
puede usarse para expresar, “uno a la vez”, mientras que con dos o tres dedos
podemos indicar trabajo en pareja o en tríos. Mostrar las palmas de las manos
demuestra sinceridad, honestidad y franqueza.
Postura: La forma en que nos
sentamos, permanecemos de pie o caminamos, refleja actitudes y sentimientos
sobre nuestra personalidad. Controlemos nuestra postura, estar algo inclinado
hacia adelante y atento, muestra acercamiento e interés y hace que los
estudiantes se sientan más motivados y atentos. Nunca hablemos mientras
escribimos en la pizarra, no les demos la espalda a nuestros estudiantes o nos
retiremos mientras dialogamos, es discriminatorio.
No olvides que el
pecho hacia adelante, el cuerpo recto o algo inclinado hacia atrás, la cabeza
erguida y hombros levantados, nos hace lucir arrogantes y despreciables.
Movimiento: Nuestro actuar no solamente
transmite conocimiento, también envía espíritu y energía. Permanecer sentado
detrás del escritorio, o de pies completamente inmóvil está obsoleto en las
nuevas tendencias educativas. Esto provoca monotonía y tedio. Movámonos a lo
largo de toda el aula de forma que todos se sientan alcanzados por nuestra voz,
caminemos de un lado al otro del aula, provocando que nos sigan con la vista y así
logramos que se mantengan alerta. Los pasos
hacia adelante pueden usarse para acompañar una idea enfática, mientras que los
de retrocesos indican información poco importante o idea que finaliza.
Conclusiones
Conclusiones
No es que nos
opongamos al uso de las nuevas tecnologías como medios de enseñanza, los mismos
se deben incluir en todos los planes de clases si facilitan la adquisición del
conocimiento, si potencian la motivación del estudiante por continuar sus
estudios y siempre y cuando acerquen al estudiante a lograr las competencias
requeridas en el tiempo establecido, lo cual constituye nuestro objetivo
principal como docentes.
Los medios de
enseñanza son simplemente componentes de gran ayuda, la esencia somos los
profesores con nuestros invaluables recursos de comunicación. Una dependencia
total o casi total de estos medios, nos puede conllevar a una posición
tecnocrática y a perder el verdadero concepto humanista de la clase.
Excelente artículo
ResponderEliminarBueno primero quiero hacer notar que a partir de esta línea hasta el final de la respuesta haré referencia a Tecnología electrónica solo como Tecnología. (Por si algún tecnólogo purista lo llegaría a leer)
ResponderEliminarLa tecno-dependencia es el efecto secundario del uso de la tecnología como mero reemplazo de los medios didácticos tradicionales, me refiero básicamente a que cuando un profesor utiliza los recursos tecnológicos para hacer el mismo trabajo que se podría hacer con medio tradicional, se simplifica la clase en desmedro de la esencia del PEA - la comunicación -. Un ejemplo de esto es: Usar diapositivas para presentar durante toda una clase lo mismo que se podría hacer usando un marcador y la pizarra, ¿Quién el beneficiado? obviamente el profesor (modelo educativo obsoleto), y entonces ¿qué gana el alumno? al parecer se pueda abordar mayor contenido en menor tiempo, pero acaso la educación ¿debe ser medida solo por lo cognitivo?, recuerden que los seres humanos no somos cajas de conocimiento, somos sentimientos, somos individualidad, somos conciencia, somos seres vivos, somos PERSONAS.
Bueno, entonces ¿qué puede hacer el profesor contemporáneo frente a la mal llamada "inclusión de TIC" al aula?, en mi opinión cada docente debería tomar en cuenta los siguientes tips que no son una receta mágica, ni mucho menos el único camino a seguir.
1: Dominar el uso de la tecnología que desea utilizar.- Esto significa que el profesor estará en condiciones de sortear cualquier dificultad técnica que se pueda presentar al momento de la clase, además será capaz de planificar una clase con opciones alternativas al uso del medio tecnológico.
2: Estar consciente de los límites y alcances didácticos de esa tecnología.- Esto permite visualizar escenarios críticos durante la clase, lo cual permitirá al docente estar preparado para garantizar la fluidez de PEA en función de los objetivos didácticos y no de la tecnología.
3: Planificar la organización de la clase en función de garantizar la correcta y fluida comunicación trilateral entre Docente-Estudiante-Grupo.- Si pensamos en la interacción de los elementos personales del PEA estaremos forzados a apelar a nuestro cuerpo, sentidos y habilidades antes que los medios (sean estos tecnológicos o no).
4: Establecer momentos de utilización de la tecnología para mejorar el flujo de información desde el docente hacia el estudiante. Esto permite un uso adecuado y puntual de la tecnología, solo cuando se justifique su uso a partir de un beneficio al PEA, no solo de avance de contenido ni mucho menos de simplificarle el trabajo al profesor.
5: Aplicar la tecnología bajo el único pretexto de innovar en la clase, es decir explorar nuevos espacios didácticos.- Si la inserción de tecnología en tu aula va a inducir a explorar nuevos caminos de aprendizaje, pues hay vía libre. Caso contrario solo estas aburriendo al estudiante con cosas que el puede hacer mejor que tú.
6: Si solo tienes la intención de mejorar la relación Contenido vs. Tiempo (C/T), jamás utilices tecnología como medio didáctico.- Esto evitará que puedas caer en el error de la tecnocracia monónotona aburrida e impertinente.
Y tu que opinas?
Un abrazo, Pepe