lunes, 6 de enero de 2014

El profesor comunicador

Los medios de enseñanza son de gran ayuda en el proceso de enseñanza aprendizaje, pero no debemos olvidar que somos nosotros, profesores, el elemento crucial en este proceso instructivo, educativo y desarrollador. Es precisamente el profesor el encargado de crear un ambiente favorable que promueva la  necesaria relación entre los propios estudiantes y entre ellos y el docente.

En nuestra opinión el profesor desempeña un papel decisivo en engendrar y mantener la motivación en el aula y el hecho de que se valga de ciertos recursos eficaces que facilitan la transmisión y adquisición del conocimiento, como son los medios de enseñanza, no significa que haya que permitir que su figura se vaya replegando en el campo de la motivación, de lo cognitivo y de la gestión del proceso de enseñanza aprendizaje.

El desarrollo tecnológico, entre tantas cosas “maravillosas”, nos trajo el “data show o video beam” un recurso que junto a la computadora nos brinda excelentes posibilidades para impartir una clase. Pero nuestra apreciación, es que en los últimos tiempos muchos docentes nos estamos convirtiendo en “Data dependiente”, cuestión esta que se ha convertido en algo tan indispensable para algunos profesores, que si en el momento de la clase aparecieran algún problema con este medio, la clase no se imparte correctamente o simplemente se suspende.

Debemos resaltar que una dependencia extrema o un sobre uso de este fabuloso medio, u otros, nos puede conducir a perder o disminuir ciertas capacidades y habilidades que como docente poseemos; mencionemos la memoria, que como todos sabemos es una función que depende enteramente de su entrenamiento, la concatenación de ideas, habilidad que depende de su práctica constante y que repercute directamente en una buena expresión oral, la creatividad e incluso la motivación, pudieran verse altamente afectada por un mero modelo reproductivo de imágenes y lectura mecánica.

Como seres humanos estamos dotados de recursos de comunicación únicos los cuales pueden ser empleados en el aula para atraer la atención de los estudiantes, mantenerlos motivados, demostrarle cuán importante es lo que están diciendo, e incluso para controlar eficazmente su comportamiento.

Nuestra forma de comunicación se pueden agrupar en dos categorías: verbales: voz (tono) y vocabulario y no verbales: contacto visual, expresiones faciales, gestos, postura y movimientos.

Como docente podemos involucrar a nuestros estudiantes en una buena clase simplemente por medio de un correcto uso y explotación de estos elementos.

La voz: Por medio de ella podemos mantener a los alumnos motivados o terriblemente aburridos, por citar un ejemplo, un patrón suave, bajo y constante puede invitar a los estudiantes a dormir, mientras que un tono de voz muy elevado podría decirle a nuestros estudiantes que se tapen los oídos. La voz debe cubrir todos los rangos en dependencia de la información y el momento de la clase.

Vocabulario: Un minuto en frente de alguien que usa un discurso muy rebuscado, lleno de terminologías no comunes, es suficiente para echarnos a dormir. Nada mantiene a un auditórium más motivado que un discurso comunicativo y comprensible. Utilicemos un lenguaje sencillo, asequible y acorde con el nivel de los interlocutores.

Contacto visual: Esforcémonos en mantener nuestros ojos avivados, en movimientos y como tratando de verlo todo, mira a tus estudiantes en la cara, hazlos sentir importante e incluidos en el la clase. Pero no fijes por largo rato la mirada, esto suele ser dominante y hostil.
Quien mira más suele ser más amigable y placentero.

Expresiones faciales: El conocimiento de expresiones no verbales nos pueden ayudar a tratar mejor a nuestros estudiantes. Fruncir o bostezar son signos negativos que transmiten desinterés, duda y desmotivación. Una sonrisa o señal de afirmación con la cabeza, es siempre bienvenida, transmite confianza y rompe la barrera existente entre el profesor y los alumnos, disipa cualquier criterio de que el profesor es estricto, describe actitud amigable y suaviza cualquier rose.

Gestos: Las manos y brazos se pueden usar para expresar acción, describir formas, estados, y movimientos. Un gesto en forma de círculo indica “todos”. El brazo levantado con un dedo en alto puede usarse para expresar, “uno a la vez”, mientras que con dos o tres dedos podemos indicar trabajo en pareja o en tríos. Mostrar las palmas de las manos demuestra sinceridad, honestidad y franqueza.

Postura: La forma en que nos sentamos, permanecemos de pie o caminamos, refleja actitudes y sentimientos sobre nuestra personalidad. Controlemos nuestra postura, estar algo inclinado hacia adelante y atento, muestra acercamiento e interés y hace que los estudiantes se sientan más motivados y atentos. Nunca hablemos mientras escribimos en la pizarra, no les demos la espalda a nuestros estudiantes o nos retiremos mientras dialogamos, es discriminatorio.

No olvides que el pecho hacia adelante, el cuerpo recto o algo inclinado hacia atrás, la cabeza erguida y hombros levantados, nos hace lucir arrogantes y despreciables.

Movimiento: Nuestro actuar no solamente transmite conocimiento, también envía espíritu y energía. Permanecer sentado detrás del escritorio, o de pies completamente inmóvil está obsoleto en las nuevas tendencias educativas. Esto provoca monotonía y tedio. Movámonos a lo largo de toda el aula de forma que todos se sientan alcanzados por nuestra voz, caminemos de un lado al otro del aula, provocando que nos sigan con la vista y así logramos que se  mantengan alerta. Los pasos hacia adelante pueden usarse para acompañar una idea enfática, mientras que los de retrocesos indican información poco importante o idea que finaliza.

Conclusiones
No es que nos opongamos al uso de las nuevas tecnologías como medios de enseñanza, los mismos se deben incluir en todos los planes de clases si facilitan la adquisición del conocimiento, si potencian la motivación del estudiante por continuar sus estudios y siempre y cuando acerquen al estudiante a lograr las competencias requeridas en el tiempo establecido, lo cual constituye nuestro objetivo principal como docentes.

Los medios de enseñanza son simplemente componentes de gran ayuda, la esencia somos los profesores con nuestros invaluables recursos de comunicación. Una dependencia total o casi total de estos medios, nos puede conllevar a una posición tecnocrática y a perder el verdadero concepto humanista de la clase. 

2 comentarios:

  1. Bueno primero quiero hacer notar que a partir de esta línea hasta el final de la respuesta haré referencia a Tecnología electrónica solo como Tecnología. (Por si algún tecnólogo purista lo llegaría a leer)

    La tecno-dependencia es el efecto secundario del uso de la tecnología como mero reemplazo de los medios didácticos tradicionales, me refiero básicamente a que cuando un profesor utiliza los recursos tecnológicos para hacer el mismo trabajo que se podría hacer con medio tradicional, se simplifica la clase en desmedro de la esencia del PEA - la comunicación -. Un ejemplo de esto es: Usar diapositivas para presentar durante toda una clase lo mismo que se podría hacer usando un marcador y la pizarra, ¿Quién el beneficiado? obviamente el profesor (modelo educativo obsoleto), y entonces ¿qué gana el alumno? al parecer se pueda abordar mayor contenido en menor tiempo, pero acaso la educación ¿debe ser medida solo por lo cognitivo?, recuerden que los seres humanos no somos cajas de conocimiento, somos sentimientos, somos individualidad, somos conciencia, somos seres vivos, somos PERSONAS.

    Bueno, entonces ¿qué puede hacer el profesor contemporáneo frente a la mal llamada "inclusión de TIC" al aula?, en mi opinión cada docente debería tomar en cuenta los siguientes tips que no son una receta mágica, ni mucho menos el único camino a seguir.

    1: Dominar el uso de la tecnología que desea utilizar.- Esto significa que el profesor estará en condiciones de sortear cualquier dificultad técnica que se pueda presentar al momento de la clase, además será capaz de planificar una clase con opciones alternativas al uso del medio tecnológico.

    2: Estar consciente de los límites y alcances didácticos de esa tecnología.- Esto permite visualizar escenarios críticos durante la clase, lo cual permitirá al docente estar preparado para garantizar la fluidez de PEA en función de los objetivos didácticos y no de la tecnología.

    3: Planificar la organización de la clase en función de garantizar la correcta y fluida comunicación trilateral entre Docente-Estudiante-Grupo.- Si pensamos en la interacción de los elementos personales del PEA estaremos forzados a apelar a nuestro cuerpo, sentidos y habilidades antes que los medios (sean estos tecnológicos o no).

    4: Establecer momentos de utilización de la tecnología para mejorar el flujo de información desde el docente hacia el estudiante. Esto permite un uso adecuado y puntual de la tecnología, solo cuando se justifique su uso a partir de un beneficio al PEA, no solo de avance de contenido ni mucho menos de simplificarle el trabajo al profesor.

    5: Aplicar la tecnología bajo el único pretexto de innovar en la clase, es decir explorar nuevos espacios didácticos.- Si la inserción de tecnología en tu aula va a inducir a explorar nuevos caminos de aprendizaje, pues hay vía libre. Caso contrario solo estas aburriendo al estudiante con cosas que el puede hacer mejor que tú.

    6: Si solo tienes la intención de mejorar la relación Contenido vs. Tiempo (C/T), jamás utilices tecnología como medio didáctico.- Esto evitará que puedas caer en el error de la tecnocracia monónotona aburrida e impertinente.

    Y tu que opinas?

    Un abrazo, Pepe

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